SEGURO EDUCATIVO
Protege hoy la universidad que tus hijos vivirán mañana.
El mejor regalo para un hijo o un nieto es que pueda estudiar sin que el dinero sea el obstáculo. Un seguro educativo combina un ahorro con propósito y una protección: si tú faltas, el plan continúa. Te ayudamos a dimensionarlo para tu meta y tu bolsillo, con las condiciones claras desde el inicio.
Más de 20 años asesorando · La conversación inicial es sin costo ni compromiso
¿Para quién es un seguro educativo?
Sirve a cualquiera que quiera dejar encaminada la educación de alguien importante. El factor decisivo no es la edad de quien contrata, sino el tiempo que falta para la meta.
Padres con hijos pequeños
El escenario ideal: mientras más años faltan para la universidad, más ligera puede ser cada aportación para llegar a la misma meta.
Padres con hijos adolescentes
Aún estás a tiempo. El horizonte es más corto, así que definimos juntos una meta realista y el esfuerzo que pide para cumplirla.
Abuelos, padrinos y tutores
Una forma significativa de heredar en vida: dejar encaminada la educación de un nieto o ahijado, con figuras claras de quién aporta y quién recibe.
Qué reúne un seguro educativo
No es solo ahorrar, ni solo asegurar. Es un plan que junta en un mismo lugar tres cosas que, por separado, rara vez avanzan juntas.
Un ahorro con propósito
Destinas de forma constante un monto para la educación, con una meta y un plazo definidos desde el principio.
Una protección incluida
Si el contratante falta o queda inválido, el plan continúa sin depender de que alguien más retome las aportaciones.
Disciplina que rinde
Aportar poco a poco con un objetivo claro es más fácil que reunir una suma grande de golpe, justo cuando más urge.
Dos cosas en un mismo plan
Un seguro educativo se sostiene sobre dos pilares que trabajan juntos. Por separado existen en otros productos; unidos son lo que hace distinto a este plan.
Aportas con un propósito
Destinas un monto de forma periódica durante el plazo que definimos. Al llegar la fecha o la meta, el plan entrega los recursos previstos para la etapa educativa.
La meta no depende de que estés
Si el contratante fallece o sufre invalidez total, se exime el pago de las aportaciones pendientes y el plan se mantiene en pie para el beneficiario.
El componente de ahorro o inversión no es una promesa de rendimiento ni de montos. Te explicamos con claridad las condiciones, los plazos y los costos antes de que decidas.
Los conceptos que conviene entender antes de contratar
Un plan educativo tiene su propio vocabulario. Entenderlo es lo que te permite comparar de verdad y saber qué estás firmando.
Contratante y asegurado
Quien paga y es titular del plan (contratante), y la persona sobre cuya vida se estructura la protección (asegurado). A veces son la misma persona.
Beneficiario
Quien recibe los recursos para su educación: normalmente el hijo, el nieto o el ahijado.
Suma asegurada
El monto de protección asociado al plan: el referente de lo que se busca dejar cubierto para la meta educativa.
Aportación
El monto que destinas al plan y la frecuencia con que lo haces (mensual, anual). Definir esto es el corazón del plan.
Exención de pago
La cláusula clave: si el contratante falta o queda inválido, el plan continúa sin que nadie tenga que seguir aportando.
Plazo y vigencia
El horizonte durante el que aportas y la fecha en que el plan entrega los recursos previstos.
El tiempo es tu mejor aliado
La variable más poderosa de un plan educativo no es cuánto aportas, sino cuándo empiezas. Mientras más largo es el horizonte, más manejable es el esfuerzo para llegar a la misma meta.
El horizonte de un plan educativo, del primer año a la universidad…
Empezar temprano
Con más años por delante, repartir el objetivo hace que cada aportación pese menos en tu presupuesto.
Un objetivo grande, en pasos
En vez de reunir una suma de golpe, avanzas con aportaciones constantes hacia la meta.
Empezar tarde también cuenta
Si el horizonte es corto, definimos una meta realista: empezar hoy siempre supera a esperar.
Ejemplo ilustrativo para explicar el efecto del tiempo. No representa una promesa de rendimiento ni de montos: las condiciones y los plazos dependen del plan que elijas, y los dimensionamos contigo.
Cuándo conviene contratar o revisar tu plan
Hay momentos en que vale la pena sentarse a planear la educación con calma. Si te identificas con alguno, conversemos.
- ✓Nació un hijo o un nieto y quieres dejar su educación encaminada desde el principio.
- ✓Ya ahorras para la universidad, pero sin una protección que sostenga la meta si tú faltas.
- ✓Quieres ordenar un objetivo grande en aportaciones constantes y manejables.
- ✓Un abuelo o padrino quiere hacer un regalo con propósito y heredar en vida.
- ✓Tienes un plan educativo por renovar y no sabes si la meta sigue siendo suficiente.
- ✓Se acerca una etapa escolar y quieres revisar si vas al ritmo de tu meta.
Cómo te ayudamos a diseñar tu plan
Partimos de tu meta y de lo que puedes aportar, no de un paquete fijo.
Definimos la meta
La etapa educativa que quieres cubrir y el horizonte de tiempo disponible.
Calculamos las aportaciones
Cuánto destinar y con qué frecuencia para llegar a esa meta, ajustado a tu presupuesto.
Comparamos opciones
Condiciones, costos y flexibilidad de varias aseguradoras, con la letra chica traducida.
Revisamos en el tiempo
Un plan educativo es de largo plazo: lo ajustamos contigo conforme cambian tus metas y tu situación.
Por qué diseñar tu plan educativo con AIP
Comparamos varias aseguradoras, no te colocamos una sola marca
Revisamos condiciones, costos y flexibilidad de distintas compañías según tu meta. Nuestro trabajo es que elijas bien, no vender un producto.
Claridad, sin rendimientos prometidos
Te explicamos condiciones, plazos y costos, y te decimos con franqueza lo que un plan sí y no puede asegurar.
Un plan a la medida de tu familia
Ajustamos meta, plazo y aportaciones a lo que quieres lograr y a lo que puedes pagar hoy.
Acompañamiento durante años
Un plan educativo dura mucho tiempo; lo revisamos contigo a lo largo del camino, no solo el día que firmas.
Suele combinarse con un seguro de vida para proteger el ingreso de la familia, dentro de una administración de riesgos ordenada.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si fallezco antes de terminar de pagar?
Esa es justo la diferencia frente a solo ahorrar. Con la protección incluida, ante el fallecimiento o la invalidez del contratante se exime el pago de las aportaciones pendientes y el plan continúa, para que el beneficiario reciba lo previsto para su educación.
¿Es lo mismo que una cuenta de ahorro?
No. Un seguro educativo combina el ahorro con una protección que una cuenta no ofrece. A cambio, tiene condiciones y plazos propios que te explicamos para que los compares con otras alternativas.
¿Me garantizan un rendimiento?
No prometemos rendimientos. Los planes con componente de inversión tienen reglas y costos que te detallamos con claridad; tú decides con esa información en la mano.
¿Cuándo conviene empezar?
Lo antes posible. Cuanto más largo es el horizonte de tiempo, más ligera es la aportación necesaria para llegar a la misma meta.
¿Puedo ajustar las aportaciones después?
Muchos planes permiten cierta flexibilidad para ajustar aportaciones o plazo. Revisamos esa flexibilidad antes de contratar, según el plan que elijas.
¿La asesoría tiene algún costo?
No. Definir tu meta y darte opciones es sin costo ni compromiso.
El mejor momento para empezar fue ayer. El segundo mejor es hoy.
Cuéntanos qué meta educativa quieres asegurar y para cuándo. Te ayudamos a armar un plan a tu medida, con las condiciones claras desde el inicio y sin compromiso.
