SERVICIOS ESPECIALIZADOS · ADMINISTRACIÓN DE RIESGOS

Asegurar un bien no es administrar el riesgo.

Contratar un seguro y gestionar los riesgos de tu empresa no son lo mismo. Frente a cada riesgo tienes cuatro caminos, y el seguro es solo uno. Te ayudamos a identificar tu exposición y a decidir, riesgo por riesgo, qué retener, qué reducir y qué transferir, con la mejor relación costo-beneficio.

Más de 20 años asesorando  ·  La conversación inicial es sin costo ni compromiso

¿Para quién es este servicio?

La administración de riesgos ayuda a una empresa a decidir, con método, qué hace frente a cada riesgo: cuál retiene, cuál reduce y cuál transfiere a un seguro o una fianza. Suele valer la pena si te reconoces en alguno de estos casos.

Empresas que crecen

Sumas activos, operaciones y personas, y con ellos aparecen exposiciones nuevas que tus pólizas actuales quizá ya no contemplan.

Quien tuvo un siniestro imprevisto

Una pérdida que no estaba en el radar deja claro que faltaba una mirada de conjunto, no solo una póliza más.

Quien quiere ordenar su exposición

Antes de contratar o renovar seguros, prefieres entender a qué estás expuesto y decidir con criterio qué transferir y qué no.

Si buscas ordenar el riesgo de un patrimonio familiar, la lógica es la misma a otra escala y también podemos acompañarte.

EL MÉTODO

El ciclo de administración de riesgos

Gestionar riesgos no es un trámite de una sola vez, sino un ciclo que se repite. Estos son los cuatro pasos que seguimos, y que vuelven a empezar cada vez que tu empresa cambia.

01

Identificar

Mapeamos a qué riesgos está expuesta tu operación, incluidos los que hoy no ves: activos, procesos, personas, responsabilidades y continuidad.

02

Evaluar

Estimamos qué tan probable es cada riesgo y qué impacto tendría si ocurriera. Así separamos lo urgente de lo que puede esperar.

03

Tratar

Para cada riesgo decidimos la respuesta: evitarlo, reducirlo, retenerlo o transferirlo a un seguro o una fianza.

04

Monitorear

Revisamos la estrategia con el tiempo, porque tu exposición cambia y el ciclo vuelve a empezar por la identificación.

MAPA DE RIESGO · ILUSTRATIVO
Alta
Media
Alta
Alta
Media
Baja
Media
Alta
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Baja
Baja
Media
Bajo
Medio
Alto

Impacto

Priorizar es cruzar probabilidad e impacto

El paso de evaluar produce algo simple: un mapa. Cada riesgo se ubica según qué tan probable es (las filas) y qué tan grande sería la pérdida si ocurriera (las columnas). Cuanto más arriba y a la derecha, mayor la prioridad de atenderlo primero.

No todo se trata igual: un riesgo poco probable pero muy costoso pide una respuesta distinta a uno frecuente y menor. Este esquema es de enseñanza; en tu caso lo construimos con tu operación real.

Cómo se trata un riesgo: cuatro respuestas

Cuando un riesgo ya está identificado y evaluado, hay cuatro formas de responder. El seguro es una de ellas, no la única, y una buena estrategia casi siempre combina varias.

RESPUESTA 01

Evitar

Eliminas la actividad o la condición que genera el riesgo cuando la exposición no compensa el beneficio.

RESPUESTA 02

Reducir

Bajas la probabilidad o el impacto con prevención: mantenimiento, protocolos, capacitación y medidas de seguridad.

RESPUESTA 03

Retener

Asumes el riesgo de forma consciente y planeada, por ejemplo con un fondo propio para enfrentarlo.

RESPUESTA 04

Transferir

Pasas el riesgo a un tercero. Es lo que hace un seguro o una fianza: a cambio de una prima, la aseguradora asume la pérdida cubierta.

¿Cuál conviene para cada riesgo? Depende de qué tan probable y costoso sea, y de cuánto puede asumir tu empresa por su cuenta. Lo definimos contigo, riesgo por riesgo, buscando la mejor relación costo-beneficio.

Qué miramos cuando revisamos tu exposición

Para dimensionar tus riesgos vemos tres frentes que suelen concentrar la mayor exposición de una empresa.

Tus operaciones y activos

Instalaciones, equipo, inventario, flotillas y procesos: lo que sostiene tu operación y lo que costaría reponer o reparar.

Responsabilidades frente a terceros

Daños o reclamaciones de clientes, proveedores o terceros derivados de tu actividad, tus productos o tus servicios.

La continuidad del negocio

Lo que pasaría si una interrupción detiene tu operación: ingresos que dejas de percibir y compromisos que siguen corriendo.

Conceptos clave para hablar el mismo idioma

Estos son los términos que más se repiten al gestionar riesgos. Entenderlos hace la diferencia entre decidir con criterio y delegar a ciegas.

Riesgo

La posibilidad de que un evento no deseado ocurra y genere una pérdida para tu empresa.

Exposición

El grado en que tu empresa puede verse afectada por un riesgo, según lo que tiene en juego.

Probabilidad

Qué tan factible es que un riesgo ocurra dentro de un periodo determinado.

Impacto

El tamaño de la pérdida si el riesgo se materializa, medido en dinero, tiempo u operación.

Retención

La parte del riesgo que decides asumir por tu cuenta, de forma consciente y planeada.

Transferencia

Pasar el riesgo a un tercero, normalmente mediante un seguro o una fianza.

Cuándo conviene una mirada de administración de riesgos

Si te identificas con alguna de estas señales, vale la pena revisar tu exposición con calma. Conversemos.

  • Acumulas pólizas sin una estrategia que las conecte entre sí.
  • No sabes si estás sobreasegurado en unas cosas y desprotegido en otras.
  • Tu empresa creció o cambió de giro y tu exposición ya no es la misma.
  • Quieres reducir el costo de tus seguros sin quedar desprotegido.
  • Enfrentas riesgos nuevos: una obra, un inmueble, una expansión o un contrato grande.
  • Prefieres una visión integral en lugar de decisiones aisladas, póliza por póliza.

Cómo te acompañamos, paso a paso

Un proceso claro para que entiendas qué decides y por qué en cada etapa.

01

Diagnóstico

Escuchamos tu operación y revisamos lo que ya tienes contratado para ver de dónde partimos.

02

Mapa de riesgos

Identificamos y evaluamos tus riesgos, y los ordenamos por probabilidad e impacto.

03

Estrategia

Definimos, riesgo por riesgo, qué conviene evitar, reducir, retener o transferir.

04

Acompañamiento

Implementamos lo acordado y revisamos la estrategia con el tiempo, porque tu exposición cambia.

Por qué administrar tus riesgos con AIP

LA DIFERENCIA AIP

Empezamos por tu riesgo, no por la póliza

No partimos de un producto que colocar. Primero entendemos a qué estás expuesto y, para cada riesgo, elegimos la respuesta con la mejor relación costo-beneficio. El seguro entra cuando es la mejor opción, no por default.

Asesoría independiente

Comparamos opciones de varias aseguradoras según tu perfil, no las de una sola marca.

Visión de conjunto

Conectamos tus pólizas, tu prevención y lo que retienes en una sola estrategia, no en decisiones sueltas.

Acompañamiento continuo

Revisamos tu estrategia con el tiempo y mantenemos tus coberturas al día conforme cambian tus riesgos.

Para arrancar, solemos hacer una auditoría de seguros de lo que ya tienes y mantener tus pólizas al día con el control de vencimientos. Si es para un negocio, revisa también el seguro empresarial.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la administración de riesgos?

Es un método para identificar, evaluar y tratar los riesgos a los que está expuesta tu empresa, decidiendo para cada uno si conviene evitarlo, reducirlo, retenerlo o transferirlo a un seguro o una fianza. El objetivo es la mejor protección al mejor costo, no contratar pólizas por contratar.

¿En qué se diferencia de contratar un seguro?

Un seguro transfiere un riesgo concreto. La administración de riesgos mira el panorama completo y decide cuáles transferir y cuáles tratar de otra forma. El seguro es una de las herramientas, no el punto de partida.

¿Esto significa que voy a contratar más seguros?

No necesariamente. A veces la conclusión es ajustar lo que ya tienes, reforzar la prevención o retener un riesgo de forma planeada. Lo importante es que cada decisión tenga una razón.

¿Aplica solo para empresas grandes?

No. La escala cambia, pero la lógica de identificar, evaluar y tratar riesgos sirve igual para una empresa pequeña, una en crecimiento o un patrimonio familiar.

¿Cómo empezamos?

Con una conversación para entender tu operación y, por lo general, una revisión de tus pólizas actuales para ver de dónde partimos.

¿La asesoría tiene algún costo?

La orientación inicial es sin costo ni compromiso. Si un caso amerita un trabajo más amplio, lo acordamos contigo de antemano.

Ordena tus riesgos con estrategia, no con pólizas sueltas

Cuéntanos qué quieres proteger en tu empresa. Mapeamos tus riesgos y te proponemos cómo tratarlos, riesgo por riesgo, sin compromiso.